De cómo nos roban el barrio (y ni nos enteramos)

Posted in Lavapiés, Rabias on 30 septiembre 2009 by rafademencia

lavapiescamarasLa diferencia entre galerías comerciales, piazzas o atriums de los megacomplejos comerciales -y otros shopping malls edificados por iniciativa de la promoción privada- y las calles ‘peatonales’ y plazas ‘recalificadas’ bajo la égida de los poderes públicos tiende a esfumarse. En la práctica, el ciudadano queda reducido, la mayor parte del tiempo, al estatus de consumidor, excluyendo así a todos aquellos que, por falta de medios, no pueden aspirar a dicho estatus, y cuya presencia en estos lugares resultará, por lo tanto, incongruente. (…)

ojos que no venSin embargo, hubo un tiempo en que las avenidas, las plazas y los parques, eran percibidos y experimentados como espacios de convivencia entre grupos sociales. Ciertos espacios urbanos fueron concebidos como una especie de válvula de escape para que las tensiones entre las clases y las etnias pudieran atenuarse, para que unos y otros se relacionaran entre sí alrededor de actividades de ocio y gustos comunes, aunque no se mezclasen entre ellos. Actualmente, en cambio, “esta visión reformista de los espacios públicos como emolientes de la lucha de clases, incluso como fundamento de la polis, parece tan obsoleta como las panaceas keynesianas para el pleno empleo” (Mike Davis, 1997).

Con sus bibliotecas, mediatecas, museos, auditorios, palacios de congresos, comercios de alta gama y sus restaurantes diferentes, los barrios renovados o rehabilitados del centro son cada vez más selectivos y exclusivos. Frecuentados mayoritariamente por la alta y media burguesía, están vetados de facto, sino de jure, a las capas populares.

“Contra los territorios de poder”
Jean Pierre Garnier

mano_camarahttp://unbarriofeliz.wordpress.com/

Un artículo de DIAGONAL sobre el tema…

Aral

Posted in Mochileros, Rabias on 25 septiembre 2009 by rafademencia

351. Aral

324. AralVisitar maravilla tras maravilla puede llegar no sólo a aburrir, sino a dejarte deslumbrado y hacer que no veas esas cosas realmente interesantes. Cosas, como el mar de Aral, que no deberían ser vistas porque no debieran haber sucedido jamás. Y vale la pena cruzar medio planeta para enfrentar un horror de estas dimensiones. Ese tipo de cosas que, por mucho que te cuenten, nunca vas a entender si no las ves con tus propios ojos. Ni aún así.

Bienvenidos a la tierra de la desolación.

La capacidad del ser humano para el crimen y la iniquidad solo encuentra límites cuando se acaban las víctimas potenciales. Asesinar un mar en nombre de la producción está más allá de nuestras dimensiones mentales. O debería de estarlo.

319. Aral

350. AralSupongo que alguno de los círculos del infierno de Dante se parecería a esto. La piedad y la rabia que despiertan los cadáveres de los otrora orgullosos y alegres pesqueros te bloquean. Varados en medio de una arena envenenada que un día fue el lecho marino. Parece que te miran, que te preguntan qué ha pasado y por qué. Que dónde se han ido el agua y las olas y las mareas. Por qué hay polvo seco donde había brisa y por qué se muere la gente al respirar.

315. Aral

Estar allí dentro despierta algo negro y terrible que todos tenemos dentro. En cierta manera ese paisaje nos es familiar. Ya hemos estado aquí antes. Un parque temático soledades no deseadas, de teléfonos que no suenan, de futuros muertos, sin ilusión alguna, de vidas que pesan y no se acaban nunca. Como el sol en el Aral; implacable, sin horizonte que lo cobije y sin más sentido que el dolor.

345. Aral

Existe una retorcida belleza en esta obra cumbre de la muerte.

Tashkent. Recuerdos de la U.R.S.S.

Posted in Mochileros on 17 septiembre 2009 by rafademencia

Viviendas en TashkentLa capital de Uzbekistán, la ciudad de piedra no es para muchos viajeros más que la hermana grande, hacendosa y funcional de Samarkanda y Bukhara. Pero Tashkent es una metrópolis en un sentido muy diferente al occidental. La mezcla de razas es turbadora, excesiva. Un reflejo de la artificialidad de las fronteras de todos estos estados donde los pueblos solo han sido dueños de la tierra que pisaban más allá de su origen étnico. La era roja convirtió a Tashkent en la referencia urbana de Asia central, el punto donde se cruzaban nómadas, viajeros e invasores con el mestizaje local, ya de por sí desmedido.

Plaza

Tashkent es un ciudad espaciosa, trufada de zonas verdes. Está llena de barrios obreros de estilo soviético, pero tienen personalidad, alegría. En cada uno hay un diseño diferente, fachadas decoradas, colores, ornamentos en las ventanas. 45. TashkentUrbanismo dirigido, horizontal y amable, pero también ajeno a los usos locales hasta entonces. No deja de ser algo absurdo encontrar esos mismos modelos de distribución del espacio en Europa oriental, cuando el clima pide calles estrechas para proteger a la gente del sol o del frío. Aún con todas sus contradicciones, el socialismo le dio a esta ciudad un nivel de civilización y progreso más allá de lo que cualquiera de sus habitantes podría haber soñado jamás.

80. TashkentHay un ejemplo muy visible de la intención del socialismo de llevar el poder de arriba a abajo, a la base. El lujo concentrado antaño en palacios y catedrales (que aquí no había), desapareció. Entonces lo llevaron abajo y más abajo, al metro. Cada estación es un museo imposible y perfecto. Todos distintos. Todas las vanguardias, lo más excelso de la producción artística soviética se quedaba en el metro. Allí están los cosmonautas, los héroes de los niños de una generación, los científicos, los artistas, los soldados, la historia, las conquistas, las cosechas.

74. TashkentTashkent tiene tres centros y tres cabezas. El centro antiguo, en Chorsu; barrio de calles estrechas y mezquitas donde se venden samsas en carritos de bebé de los años 50. El centro soviético, monumental, perfecto, armonioso, con parques tomados por libreros y niños jugando en las fuentes. El centro moderno, mirando a occidente, de bancos y hoteles de lujo, donde la gente sólo transita. Pero ni aún aquí se encuentra un McDonald’s o un Starbucks.

6. Tashkent

Los viejos Ladas comparten las enormes avenidas con los nuevos turismos coreanos. Las tuberías de gas y agua pasan sobre las calles en arcos absurdos. Bancos de niebla con olor a shashlik y cilantro. Hiyabs y minifaldas. En la plaza de los Cosmonautas la chavalería intenta un nuevo truco sobre sus monopatines bajo la mirada de los conquistadores de las estrellas.

Gazpacho ®

Posted in Rabias on 1 septiembre 2009 by rafademencia

Mira tú, vaya teletipo, una cosilla de estas idiotas e irreverentes que nos puede salvar cinco minutos de un telediario tipo de Antena3 o Tele5. Pues resulta que a alguien se le ha ocurrido registrar a su nombre la receta del gazpacho. Ja, ja, ja,… ¡qué país, el salero que tiene la gente!

GazpachoPero hete aquí que a una multinacional de la alimentación (piense Vd. en Nestlé o en Coca-Cola) se le ocurre comprarle la patente la friqui aquel. Esto pasa desapercibido. Un par de años después, no hay programa de salud o suplemento dominical que deje de cantar las bondades del gazpacho, sin saber nadie muy bien por qué, así de repente, asociando a la famosa sopa fría andaluza la vitalidad de los Reyes Católicos para culminar la reconquista o las preclaras ideas de los filósofos griegos. Y de repente la multinacional de turno dice que, como son ellos los propietarios del nombre, el resto de empresas no pueden llamar gazpacho al gazpacho que comercializan. Bueno, cosillas de la propiedad intelectual. Con llamarlo “Gazpi” o “Zpach” sigue la cosa.

El siguiente paso es previsible; la multinacional de turno denuncia a sus competidores con el argumento de que sus productos son imitaciones, copias descaradas de su producto. Una campaña mediática bien proporcionada convence a los libres consumidores de que aquel que quiera comer gazpacho no puede financiar a aquellos que hacen trampa y venden como gazpacho aquello que no lo es.

tomatesPero la irreverencia del personal con la propiedad intelectual es asombrosa; siguen haciéndolo en casa aprovechándose de que la receta es pública. El estado se pone manos a la obra y, en aras de mantener el derecho de la industria a la explotación de sus patentes y sus beneficios, grava con un impuesto especial tomates, pepinos, cebollas y ajos; pues su uso para producir gazpacho es potencialmente peligroso para los intereses de la libertad de empresa. Se producen revueltas entre los agricultores que necesitan de la intervención de la fuerzas del orden y acaban con los bombardeos de las riberas de varios ríos marroquíes y de la huerta murciana. Pero el desafío a la democracia y el libre mercado no cesa y algunos “grupos organizados de hortoterroristas” se dedican a plantar ellos mismos tomates, pepinos y cebollas sin control alguno de la administración. Los liberal-demócratas de la oposición acusan al gobierno de turno social-liberal de no haber implantado a tiempo el uso exclusivo de semillas transgénicas de estas hortalizas, que tantos puestos de trabajo habrían creado y hubieran ahorrado la necesaria intervención militar contra los enemigos de la libertad. Un cuerpo específico de policía se dedica a buscar y destruir estas huertas ilegales y poner ante la justicia a los criminales responsables.

antiterroristasOrganizaciones ecologistas y partidos políticos que se oponen a las medidas son ilegalizados y los vegetarianos pasan a ser potenciales delincuentes… el “entorno”, los definen los medios. Mientras, en Brasil, se deforestan millones de hectáreas del Amazonas para cultivos extensivos de tomates y cebollas. Los agricultores locales se suicidan en masa y la demanda de gazpacho no cesa de crecer al calor de las más delirantes y desproporcionadas técnicas publicitarias. Gazpacho es vida, es libertad, es juventud, es salud.

Ahora ya es tarde para el gazpacho. Esperemos que nunca pase nada parecido con la música, la soja, determinadas ideas políticas, la marihuana, el petroleo o el agua. El sistema no puede estar tan loco ¿o sí?

Gitanos, agua con gas y Modern Talking

Posted in Mochileros on 9 agosto 2009 by rafademencia

No es fácil moverse por poca pasta en Uzbekistan. La naciente industria turística va mostrando sus peores caras al viajero al grito de: “estos son ricos y hay que sacarles la pasta”. En países como éste, la etnocéntrica y buenrrollista Lonely Planet no sólo sirve de poco, sino que es un autentico sabotaje.

carretera_uzb

Entre Bukhara y Khiva se puede ir en taxi compartido, pero la mafia local acuerda precios desorbitados en los que nadie baja un sum. Intentaron convencernos de que eran la unica solucion cuando descubrimos un grupito de gente esperando bajo los arboles un autobús y allí nos metimos.

ninios_busHubo que pelear para entrar y coger sitio (mucha gente iba de pie) y prepararse para ocho horas de travesia por el desierto de Kizilkum (con una sóla parada) en una carraca del tiempo de Nikita (Khrushev). El espectáculo estaba dentro: la parte de atrás ocupada por gitanos, con sus bultos, sus churumbeles y sus pendientes en la oreja. Los niños, como no tienen sitio, correteando por el pasillo sobre los bultos y la gente allí sentada. Todas las ventanas abiertas buscando algo de aire, todas las cortinas echadas tratando de hacer algo de sombra, las botellas de agua casi se ponen a hervir tras media hora de viaje, el asiento de delante no se puede poner derecho y tratamos de arreglarlo con una cuerda.

Cantamos canciones del Rayo con gran exito de crítica y publico, enseñamos a los enanos a jugar al calientamanos y ellos a nosotros a contar en uzbeko (bir, ikki, turt,…). Una señora no podía entender que Sonia y yo que, obviamente, estamos casados, no tuvieramos hijos. Por eso preguntó si dormiamos juntos y luego, una tercera, me sugirió que fuera al médico y buscara algun remedio, conviertiendose así mi ‘problema’ en la conversacion favorita del bus. Pero allí estaba Guli y su excelente inglés para echarnos una manita, traducirnos cosas y hacernos el viaje mucho más agradable.

gitanilla_sonrisaEn uno de los mucho controles policiales (esto parece Lavapiés) alguien se hizo con botellas frías de agua con gas, pero los tres guiris llegamos tarde. Una senora se apiada de nosotros y nos regala una… bueno, ya nos había regalado a sus cuatro criaturas que acabaron echándome del asiento y desconfigurando el móvil de Sonia, asi que no nos sentimos muy culpables. Poco despues, cruzábamos el mítico Amu Darya.

pandilla_uzbCuando por fin llegamos a Urgench nos despedimos todos como si fuéramos una familia; los críos, los gitanos, el conductor, un tipo con pinta de boxeador, una estudiante de medicina en Tashkent,… Luego nos pegamos con todos los taxistas piratas para poder llegar a Khiva, cosa que conseguimos al final por un precio razonable. Esos ultimos 20 kilometros los hicimos al ritmo atronador de los hits de Modern Talking, que por alguna siniestra razón no dejan de sonar en este país por todos lados.

Cómo estaba de buena aquella primera cerveza.
You are my heart, you are my soul…

Los acostumbrados

Posted in Interiores, Lavapiés on 11 julio 2009 by rafademencia

Un poema que llegó hasta mí un 26 de marzo de 2009.

Callejón del viento2

sé que éramos
nosotros:
teníamos un solo pie
un solo brazo y abundante sangre
para dar a los muros
vida con sentido
sé que al tiempo que caminábamos
echábamos raíces
y el mismo aire
que avivaba nuestros pulmones
izaba la voz del mudo

hoy sé de todo lo perdido:
la cicatriz de la escisión
se abulta de rabia en el estómago
y cuanto más pienso
en mañana
más lamento vender mi cuerpo
a la mirada y a la costumbre
más me indigna
ser el tentáculo mil
de un pulpo planetario
que piensa que la sangre
con tinta entra

Sonia Bueno Gómez-Tejedor


sonia_amparo

vida con sentido

sé que al tiempo que caminábamos

echábamos

Cuando Harry (el Sucio) encontró a Rosa Díez

Posted in Subculturas Urbanas on 1 julio 2009 by rafademencia

el nazi y el chinitoEl cine simple es algo que pasa muy a menudo y hay que convivir con ello. Lo inaceptable son insultos a la inteligencia como el último trabajo de Clint Eastwood, un tipo al que yo le exijo mucho más. Una patochada digna de Disney que rezuma un etnocentrismo barato; de tienda de chinos, precisamente.

Y es que los buenos son taaaan buenos y los malos son taaaan malos. Y claro, los buenos son buenos porque son amiguitos del blanco y quieren ser como él. Los chinitos, taaaan tontos, que se postran, reverentes, ante el valor y los principios del blanco. ¿Cómo se come que un tipo que ha sido un animal fascista durante 50 años se ponga a comer rollitos de primavera con un grupo de octogenarias hmong? Y luego la escenita de Clint en un party adolescente que da ganas de salir de la sala. Las miradas con la niña mona de turno supongo que no pretenderían crear ningún tipo de tensión sexual, porque eso tiene un nombre y no es muy bonito.

Un protagonista creado en una coctelera mezclando la actitud de “Harry el sucio” con el arrepentido de “Sin Perdón”. Solo faltaba que se liara con la abuelita china de al lado para tener nuestra dosis de “Los puentes de Madison”.

Rosa DíezChistes racistas y sexistas a paladas, pretendiendo ser graciosos, normalizando lo chabacano y las peores actitudes inimaginables, como si fuera posible ser una persona digna de ese nombre despotricando constantemente contra todo lo diferente. Pero “this is Spain” y aquí llueve sobre mojado, ya se les había ocurrido a algunos que es posible ser un fascista repulsivo, cantando las glorias de la unidad de la patria y la defensa de la pobre y maltratada lengua imperial junto al buen rollito pseudo-progre (¡qué barato se ha puesto ser “progresista” en este país!) presentado todo en un envoltorio mediático bien diseñado con la cara de alguien que lo único que puede aportar de su currículo político es estar amenazada por ETA.

Gran Torino puede ser la película de cabecera de cualquier votante de UpyD; simple y previsible hasta el paroxismo, reaccionaria hasta la nausea pero con un logo fucsia y una payasa televisiva que les haga pensar que se puede ser un buen demócrata (¡qué barato se ha puesto ser “demócrata” en este país!) sin dejar de ser un cerdo nazi lleno de prejuicios. La alternativa a la nada resulta que es… más de nada, pero con otro envase. Si Torrente se presentara a las elecciones (adivino en las lista de qué partido) le recomendaría que empezara por ver esta peli.