Dharavi y la cara-dura del sistema

Mumbay (nombre moderno de Bombay) es una de las ciudades más pobladas del planeta. Más de 21.000.000 personas la habitan, el 55% de ellas viven en slums (barrios de chabolas, favelas). El más grande de estos slums es Dharavi. 1.500.000 personas sobreviven en el espacio existente entre las dos principales líneas férreas de la ciudad. Haravi tiene 150 años de antiguedad y es, además, el slum más grande de Asia.

Una ONG local ofrece visitas al slum. No se pueden hacer fotos y se llega en tren local, lo que para algunos puede suponer una experiencia. Aparte de la historia reciente, te muestran con un extraño orgullo el modelo económico desarrollado, basado en el reciclaje de mano de obra descartada. Se fabrica jabón, bollería, plástico y cien cosas más. Aquí nadie es dueño de nada y los beneficias de todas estas industrias se lo llevan gentes que no se sabe quienes son (hasta algunas multinacionales estan implicadas) y no han pisado jamás ni el slum, ni Mumbay ni India. Los desgraciados que trabajan aquí reciben sueldos de miseria (3.000 rupias al mes. Mandar a un niño a una escuela pública cuestas 500, por ejemplo) y no tienen derechos ni contratos de trabajo. Emplean mano de obra infantil (“mejor esto que pedir por la calle” me comenta uno de los miembros de la ONG. Pues no sé yo) y cualquier intento de sindicación se salda con el despido inmediato y la imposibilidad de encontrar otro empleo en el slum. “Aquí hay mucha mano de obra… This is India”. He aquí un modelo de adaptación perfecta al sistema. Bienvenidos a la mayor democracia del mundo.

Pero Dharavi, de cualquier manera, es la “Suiza” de los slum de Mumbay. Al ser la pústula maloliente que estorba el desarrollo de la ciudad bandera de la nueva economía india, sus habitantes han adquirido derechos sobre sus casas, que no sobre el suelo. Una ley de 1995 reconocía su ciudadanía y les ofrecía luz, agua y servicios de higiene básicos. En el intento de acabar con el poco estético slum, la ley determina que si el 70% de los propietarios de una zona deciden vender a un constructor, ésta tiene que ser vendida; el constructor hará un edificio para los antiguos habitantes y, con el resto del suelo (que puede ser mucho) lo que le venga en gana. Los llegados después del 95 no tienen ninguno de estos derechos. Y así va cambiando el slum, donde van floreciendo chabolas verticales por un lado y colegios privados y clínicas privadas por otro, además de solares en espera de la “oportunidad”.

Las calles son solo espacios entre chabolas de 80 cm. con una alcantarilla abierta por suelo. Los niños juegan en los vertederos entre cabras en busca de restos de algo. Desde los tejados, se pierde la vista del fin del slum hasta que topa con los nuevos edificios de diseño de la costa occidental de la ciudad. Y repito que esto es “Suiza”. Más de 10.000.000 viven en slum que no tienen ninguno de estos derechos ni condiciones y a los que no encontré forma de localizar o visitar.

Dharavi es la mejor expresión que vi jamás de la cara dura y brillante de un sistema económico de éxito. El auténtico paraíso capitalista.

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Una respuesta to “Dharavi y la cara-dura del sistema”

  1. CARMEN LIZ Says:

    Gracias Rafa por llevar el conocimiento y la conciencia a los que vivimos
    en el parnaso de la ignorancia, rodeados de nuestros paisajes y
    consumiendo el planeta.

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