Ana-Cronismo 2.0

Picara y Gambito

“Pasaron las estaciones sin que me marchara, y pronto me acostumbré a la rutina de buscar comida, cortar la hierba y limpiar, sin esperar nada de ella, ninguna explicación, ninguna gratitud, ninguna sonrisa. En aquel claro del bosque, en aquel mundo de sol, de lluvias y de ruidos nocturnos, tuve la la sensacion de haber encontrado el lugar donde debía pasar el resto de mis dias, quizá el resto del tiempo, sirviendo a mi silenciosa señora. Cuando el viento gemía entre las ramas, era como si desaparecieramos los dos, fundidos con las luces y las sombras del bosque, hasta no ser mas que dos partículas en la vasta oleada de la vida que se arremolinaba a nuestro alrededor, fluyendo y refluyendo al compás de la salida del sol y al ritmo de la luvia.

Una mañana, volví al claro llevando un punado de tamarindos maduros y dos chikus. Puse la fruta sobre la piel de ciervo, recogí la vasija, y estaba a punto de alejarme cuando oí:

-Gracias.”

Fragamento (totalmente sacado de contexto) de “Tierra roja y lluvia torrencial” de Vikram Chandra.

 

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