Sólo no puedes,…

El mejor regalo de este cumpleaños me lo han hecho un grupo de chicos y chicas a los que casi no conozco, un puñado de gente enamorada de la vida y de la alegría de vivirla. Tampoco puedo olvidarme, no sería justo, de quien me llevó de la mano a vivir esta experiencia (otra más).

okupa_atocha3.jpgEn la madrugada del 26 al 27 de marzo okupamos el edificio abandonado de Atocha 49. Los datos sobre el operativo, las características del edificio y su situación son temás más que sabidos (para el que no, que busque aquí). Quizá son más importantes otros detalles más pequeños.

Por ejemplo, la tensión que había en la gente del colectivo para que todo saliera bien, cómo nos agradecían a los “fuimos a hacer bulto” nuestra participación. La alegría desbordada en sus caras una vez dentro, las luces de las linternas jugando con las sonrisas y los besos, la euforia contenida por guardar un silencio urgente.

Paseos oscuros por un verdadero cementerio, porque nada habrá más triste y más muerto que aquello que, pudiendo ser el centro de muchas vidas, se deja morir sólo. Ilusiones y sorpresas. Chimeneas y espejos y techos altísimos de decoración decimonónica. Todo en nuestras manos. Alerta permanente. Cien millones de ideas y proyectos en nuestras cabecitas. Para nosotros, todo.

En la azotea, Madrid entero era nuestro. Nos lo merecíamos, somos sus legítimos dueños.

También hubo un bocadillo de queso y siestas en hombros y piedras muy duras. Hubo ositos de gominola, sandwiches de atún con huevo y (grandes, sabios del Labo) café calentito y bollos por la mañana.

Una noche infernal entre el frío y un polvo blanco que se pegó a mi garganta durante dos días. Una noche abrazado a unas caderas amables con fondo musical de locomotora diesel mal engrasada.

okupa_atocha4_blog.jpgY llego la mañana y levantamos la voz. Pasaron turistas con el puño en alto, bocinas de currelas, sonrisas de odontología confidende, escolares en fila y un matrimonio con niño dando palmas. En las terrazas, se celebraba, se hacía el indio y se recogía lo que nos daban, que era (y va a ser) mucho más que fruta con mala puntería, café con leche en botellas de litro y prensa gratuita.

Algunos de ellos son muy, muy jóvenes (al menos desde mi perspectiva). Viéndolos, no siento ninguna envidia, sino una alegría y una admiración tremenda por todos. Se van a acostumbrar a ser libres, a tomar decisiones, a ser dueños de sus vidas desde muy pronto, y no creo que acepten, en adelante, otra forma de vivir ni de ser felices. Lo van a tener muy difícil para meterlos en el redil.

Sólo no puedes, con amigos sí.

Que suene, bien fuerte, la Alarma.

Las fotos son de Rompamos el Silencio.

Anuncios

Una respuesta to “Sólo no puedes,…”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: