El español

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Un post escrito en tercera persona

Vivo en una casa en Berlín. Es una casa grande de donde entra y sale gente casi constantemente. Pasan muchas cosas, casi todas interesantes. Ahora vivimos aquí unas quince personas de nacionalidades diferentes (alemanes, franceses, una norteamericana, un marroquí, checos, italianos,…). Aprendemos muchas cosas los unos de los otros y la convivencia es, casi siempre, una maravillosa aventura.

En casa vive también un español desde hace unos meses. No sabemos muy bien qué edad tiene, pues aunque lo ha dicho, a todos les parece más joven. Menos sus ojos. Tampoco sabemos bien qué es lo que hace. Desaparece durante días o bien está una semana sin salir de su habitación.

El español casi no sabe hablar. A veces asiste a nuestras conversaciones en silencio. Si le miramos, sonríe tímidamente. Luego se va. La verdad es que sólo se junta con nosotros para beber. Entonces mira a las chicas con nostalgia. El español nunca está con una mujer, cosa que nos sorprende porque es atractivo y algunas lo han intentado. Él les dice que no lo merece. No creemos que sea gay.

Cuando ha bebido bastante se va a su habitación y le oímos llorar. Casi todas las noches.

El español duerme casi todo el día cuando está en casa. Casi no come. De noche, se asoma a una ventana y fuma, fuma, fuma. Odia el frío y la nieve. Cuando llueve, sus ojos se vuelven aún más tristes.

Todos queremos que se vaya cuanto antes.

El español no escucha música ni tiene fotos en las paredes. Su habitación parece la celda de un manicomio. Lo vemos, día a día, consumirse de pena sin saber por qué. Se está muriendo. Algunos piensan que ya está muerto pero que aún no lo sabe. O no quiere darse por enterado.

El español, deduzco, no tiene dónde ir ni nadie que le quiera, ni una razón para seguir viviendo, ni valor para matarse.

Nunca he visto a nadie tan triste. No quiero acabar así. Quiero saber qué es lo que le pudo pasar, cómo ha llegado a éste punto para no estar nunca cerca de allí.

Ninguno tenemos nada que reprocharle. No es violento ni maleducado, cumple con sus tareas y no pide dinero, no hace ruido ni molesta a nadie. Simplemente, su presencia nos es muy desagradable. Algunos sentimos como si tuviéramos parte de culpa de su estado y eso nos hace sentirnos aún más incómodos. No podemos hacer nada por él. Nadie puede.

Todos queremos que se vaya cuanto antes.

La foto es de Heltaikos

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2 comentarios to “El español”

  1. a veces cuando uno quiere estar solo…hay que hacerlo…

  2. Perdida Says:

    Duele…

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