No es fácil moverse por poca pasta en Uzbekistan. La naciente industria turística va mostrando sus peores caras al viajero al grito de: “estos son ricos y hay que sacarles la pasta”. En países como éste, la etnocéntrica y buenrrollista Lonely Planet no sólo sirve de poco, sino que es un autentico sabotaje.

Entre Bukhara y Khiva se puede ir en taxi compartido, pero la mafia local acuerda precios desorbitados en los que nadie baja un sum. Intentaron convencernos de que eran la unica solucion cuando descubrimos un grupito de gente esperando bajo los arboles un autobús y allí nos metimos.
Hubo que pelear para entrar y coger sitio (mucha gente iba de pie) y prepararse para ocho horas de travesia por el desierto de Kizilkum (con una sóla parada) en una carraca del tiempo de Nikita (Khrushev). El espectáculo estaba dentro: la parte de atrás ocupada por gitanos, con sus bultos, sus churumbeles y sus pendientes en la oreja. Los niños, como no tienen sitio, correteando por el pasillo sobre los bultos y la gente allí sentada. Todas las ventanas abiertas buscando algo de aire, todas las cortinas echadas tratando de hacer algo de sombra, las botellas de agua casi se ponen a hervir tras media hora de viaje, el asiento de delante no se puede poner derecho y tratamos de arreglarlo con una cuerda.
Cantamos canciones del Rayo con gran exito de crítica y publico, enseñamos a los enanos a jugar al calientamanos y ellos a nosotros a contar en uzbeko (bir, ikki, turt,…). Una señora no podía entender que Sonia y yo que, obviamente, estamos casados, no tuvieramos hijos. Por eso preguntó si dormiamos juntos y luego, una tercera, me sugirió que fuera al médico y buscara algun remedio, conviertiendose así mi ‘problema’ en la conversacion favorita del bus. Pero allí estaba Guli y su excelente inglés para echarnos una manita, traducirnos cosas y hacernos el viaje mucho más agradable.
En uno de los mucho controles policiales (esto parece Lavapiés) alguien se hizo con botellas frías de agua con gas, pero los tres guiris llegamos tarde. Una senora se apiada de nosotros y nos regala una… bueno, ya nos había regalado a sus cuatro criaturas que acabaron echándome del asiento y desconfigurando el móvil de Sonia, asi que no nos sentimos muy culpables. Poco despues, cruzábamos el mítico Amu Darya.
Cuando por fin llegamos a Urgench nos despedimos todos como si fuéramos una familia; los críos, los gitanos, el conductor, un tipo con pinta de boxeador, una estudiante de medicina en Tashkent,… Luego nos pegamos con todos los taxistas piratas para poder llegar a Khiva, cosa que conseguimos al final por un precio razonable. Esos ultimos 20 kilometros los hicimos al ritmo atronador de los hits de Modern Talking, que por alguna siniestra razón no dejan de sonar en este país por todos lados.
Cómo estaba de buena aquella primera cerveza.
You are my heart, you are my soul…


El cine simple es algo que pasa muy a menudo y hay que convivir con ello. Lo inaceptable son insultos a la inteligencia como el último trabajo de Clint Eastwood, un tipo al que yo le exijo mucho más. Una patochada digna de Disney que rezuma un etnocentrismo barato; de tienda de chinos, precisamente.
Chistes racistas y sexistas a paladas, pretendiendo ser graciosos, normalizando lo chabacano y las peores actitudes inimaginables, como si fuera posible ser una persona digna de ese nombre despotricando constantemente contra todo lo diferente. Pero “this is Spain” y aquí llueve sobre mojado, ya se les había ocurrido a algunos que es posible ser un fascista repulsivo, cantando las glorias de la unidad de la patria y la defensa de la pobre y maltratada lengua imperial junto al buen rollito pseudo-progre (¡qué barato se ha puesto ser “progresista” en este país!) presentado todo en un envoltorio mediático bien diseñado con la cara de alguien que lo único que puede aportar de su currículo político es estar amenazada por ETA.
2009. Si el arte imita a la naturaleza, el fútbol imita a la sociedad. El Real Madrid como ejemplo de lo más patético. En la empresa de desarrollar un estilo propio que pueda, a medio o largo plazo, suponer una alternativa a este divino Barça que estamos disfrutando, no existe un club en el mundo que tenga que currárselo tan poco para encontrar una filosofía en la que reconstruir su grandeza. Al Real Madrid con tirar de su historia le basta. Pero no, opta por seguir huyendo hacia adelante, por un modelo que lo ha llevado a la ruina deportiva y la miseria institucional. Opta por más de lo mismo, por el “ser superior” de recetas fracasadas (¿nadie se acuerda de cómo salió Florentino del Bernabeu?), por el talonario, el fichaje mediático, la primera del Marca y Ane Igartiburu. Por seguir tratando al socio blanco con ese paternalismo insultante que pretende convertirlos en niños caprichosos que se callan cuando les regalan el juguete de moda. Auguro unos años muy largos y muy caóticos para la parroquia blanca.
“El activista no es alguien que se convierte en la mente del movimiento, que sintetiza su fuerza, que anticipa sus decisiones, que obtiene su legitimidad de una capacidad para leer e interpretar la evolución del poder; el activista es sencillamente alguien que introduce una discontinuidad en lo que existe. Crea una bifurcación en el flujo de palabras, de deseos, de imágenes, para ponerlos al servicio del poder de articulación de la multiplicidad; conecta entre sí las situaciones singulares, sin situarse en un punto de vista superior y totalizador. Es una persona que experimenta.”