Mitos canallas del fútbol
Vinnie Jones
El año que el Wimbledom subió a Premier tenían muy claro que, jugando al fútbol, no iban a llegar muy lejos. Vinnie comandaba una defensa que daba pánico en el sentido literal del término. Se hinchó a partir piernas y organizar tanganas a lo largo de toda su carrera y acabó haciendo cine como notable actor secundario, siempre en papeles de matón o facineroso (normal). En España tuvimos a Javi Navarro, pero no llegó a estos niveles de salvajismo.
Mágico González
Llegar al vestuario borracho en el descanso de un partido contra el Barça, recuperarse a base de cubos de agua helada y acabar metiendo dos goles son el tipo de cosas que Cádiz recordará para siempre del jugador salvadoreño. Un genio con el balón en los pies, en el tiro de lejos y en hacer lo que le daba la real gana tanto dentro como fuera del campo. Se siguen vendiendo camisetas amarillas con su nombre y con el 11.
Tato Abadía
El antihéroe del futbolista metrosexual. El Tato tenía más pinta de tendero de barrio o de funcionario público que de ídolo moderno. La estética obrera en el balompié. Un currante no exento de calidad que fue la referencia de aquel Logroñés en Primera. Había que tener mucho oficio para jugar al fútbol en Las Gaunas. Al Tato le sobraba. Un tío admirable.
René Higuita
Otro completo tarado. Una de las banderas de la mejor Colombia de la historia, la que le cascó un 0-5 a Argentina en Monumental. En lo bueno, recordamos su parada del escorpión en un amistoso en Wembley ante Inglaterra (hay que tenerlos para hacer eso en Wembley, camarada). De lo malo, lo peor, el principio de su fin; el error ante Roger Milla en octavos del Mundial de EE UU y que significó la eliminación de Colombia. Se merecía un tiro mucho más Escobar.
Robbie Fowler
Ay, esa cabecita. Uno de los mayores talentos surgidos de la cantera de Anfield en los últimos años. Capaz de los regates más ratoneros, remates imparables y de encontrar huecos imposibles para aparecer detrás de la defensa. Nunca olvidaremos su camiseta de solidaridad con los estibadores del puerto de Liverpool en huelga, ni el día que se ‘esnifó’ la línea de fondo tras un gol ni cuando le insistió al árbitro en que se había tirado y que el penalty que pitó (y que, después, tiró a fallar) era falso. Una caja de sorpresas.
René Houseman
Con éste rompieron el molde. Delantero argentino en el peor sentido del término. Campéon del Mundo en el 78, de Houseman se cuentan mil y no se acaba. La mejor, para mí: René no se presenta a la reunión previa a un partido de Huracán (su club). El partido está a punto de comenzar y René no aparece. Técnicos y amigos recorren Buenos Aires buscando al jugador y, finalmente, lo encuentran en un suburbio, en una explanada donde de jugaban partidos con dinero de por medio. Y René Houseman, internacional absoluto, estaba… en el banquillo de los suplentes. Ángel Cappa, segundo entrenador de Independiente, se acerca y le pregunta: “René, ¿que hasés acá?” a lo que el delantero responde: “¿Qué querés que haga si el titular es un fenómeno?”. El tipo de personaje que uno siempre quisiera en su equipo.
30 Marzo 2009 a 11:29 am
Yo me encontraba a Mágico entrenando en la playa Victoria… Y a Juan José tomando helados en Los Italianos de la Calle Ancha. Qué tiempos, cuando jugábamos la promoción y ganábamos, una vez más in extremis, la permanencia en primera.