Milano. Mayday 2008

Señal de alarma. Los precarios se rebelan, se reivindican, se van de fiesta. Más de 50.000 personas se negaron el pasado primero de mayo, en las calles de Milán, a renunciar a su alegría por más condenas que un sistema omnívoro les eche encima. Malditos de su clase, huérfanos de referencias sociales ancladas en el tiempo, obligados a reinventarse todos los días, buscadores de alternativas y nostálgicos del contrato social se encontraron en su hábitat impuesto (que es la calle y no la fábrica), lo hicieron suyo y se hicieron visibles. Tienen tanto que condenar como que celebrar.

Manteros, investigadores, reponedores, artistas, sinpapeles, estudiantes, correturnos, opositores, nómadas, activistas, parados, refugiados… Los ocultos por las sombras, cada vez más extensas de un sistema que no funciona, salen del frío y levantan su voz.

Primero montaremos, entre todos, una fiesta. Empezad a temblar cuando descubramos la de cosas que podemos hacer sin vosotros, queridos enemigos.

Mañana será otro día igual de incierto, pero que nos quiten los ‘bailao’. Y fue mucho.

Escribe un comentario