Cumbres kirguizas

Publicado en Mochileros el 5 Noviembre 2009 por rafademencia

9. Song KolDespués de tanto desierto uzbeko y el hostión emocional con la desolación del mar de Aral decidimos darnos una vuelta por el vecino Kirguizistán. En Bishkek, la capital, no hay nada, así que nos fuimos a ver montañas, que es lo que hay en Kirguizistán. De todos los tamaños y colores.

19. Song KolFuimos hasta Kochkor, donde llegamos de madrugada después de un atasco de dimensiones cortazarianas para subir a la mañana siguiente hasta el lago de Song Kol. Dos horitas de viaje en los que un par de urbanitas irredentos miraban asombradísimos esas cosas extrañas que son como edificios piramidales sin ventanas y que se llaman “montañas”.

7. Song Kol

Y llegamos al lago, una gigantesca explanada verde y brillante hasta llegaba la vista (que es donde empezaban más montañas). Song Kol es un antiguo circo glaciar, poblado en verano por manadas de caballos, ovejas, vacas y un poco de  gente. A 3.050 metros de altitud hace frío y no llevábamos más equipo que una sudadera.  Dormimos en una yurta, con una familia kirguiz a la que no entendíamos por mucho que sonrieran. Por las noches nos echábamos encima toda la ropa de abrigo que encontrábamos para contar estrellas. Todo lo que había que hacer era mirar el paisaje, y no nos cansamos de hacerlo.

23. Song KolLos caballos aquí son como las bicis en Amsterdam. Daniel, un alemán que encontramos paseando, me enseñó a montar. Y no se me dio mal, al parecer. La sensación del galope de aquel pequeño caballo mongol por las orillas del lago fue de las mejores cosas de este viaje.

Bajamos de Song Kol llenos de energía para emprender la segunda parte del periplo kirguiz que nos llevaría, en una odisea tan absurda como hermosa, hasta la ciudad de Osh. La naturaleza, en este estado tan puro, seguirá siendo un misterio para aquella parejita de Lavapiés.

11. Song Kol

De cómo nos roban el barrio (y ni nos enteramos)

Publicado en Lavapiés, Rabias el 30 Septiembre 2009 por rafademencia

lavapiescamarasLa diferencia entre galerías comerciales, piazzas o atriums de los megacomplejos comerciales -y otros shopping malls edificados por iniciativa de la promoción privada- y las calles ‘peatonales’ y plazas ‘recalificadas’ bajo la égida de los poderes públicos tiende a esfumarse. En la práctica, el ciudadano queda reducido, la mayor parte del tiempo, al estatus de consumidor, excluyendo así a todos aquellos que, por falta de medios, no pueden aspirar a dicho estatus, y cuya presencia en estos lugares resultará, por lo tanto, incongruente. (…)

ojos que no venSin embargo, hubo un tiempo en que las avenidas, las plazas y los parques, eran percibidos y experimentados como espacios de convivencia entre grupos sociales. Ciertos espacios urbanos fueron concebidos como una especie de válvula de escape para que las tensiones entre las clases y las etnias pudieran atenuarse, para que unos y otros se relacionaran entre sí alrededor de actividades de ocio y gustos comunes, aunque no se mezclasen entre ellos. Actualmente, en cambio, “esta visión reformista de los espacios públicos como emolientes de la lucha de clases, incluso como fundamento de la polis, parece tan obsoleta como las panaceas keynesianas para el pleno empleo” (Mike Davis, 1997).

Con sus bibliotecas, mediatecas, museos, auditorios, palacios de congresos, comercios de alta gama y sus restaurantes diferentes, los barrios renovados o rehabilitados del centro son cada vez más selectivos y exclusivos. Frecuentados mayoritariamente por la alta y media burguesía, están vetados de facto, sino de jure, a las capas populares.

“Contra los territorios de poder”
Jean Pierre Garnier

mano_camarahttp://unbarriofeliz.wordpress.com/

Un artículo de DIAGONAL sobre el tema…

Aral

Publicado en Mochileros, Rabias el 25 Septiembre 2009 por rafademencia

351. Aral

324. AralVisitar maravilla tras maravilla puede llegar no sólo a aburrir, sino a dejarte deslumbrado y hacer que no veas esas cosas realmente interesantes. Cosas, como el mar de Aral, que no deberían ser vistas porque no debieran haber sucedido jamás. Y vale la pena cruzar medio planeta para enfrentar un horror de estas dimensiones. Ese tipo de cosas que, por mucho que te cuenten, nunca vas a entender si no las ves con tus propios ojos. Ni aún así.

Bienvenidos a la tierra de la desolación.

La capacidad del ser humano para el crimen y la iniquidad solo encuentra límites cuando se acaban las víctimas potenciales. Asesinar un mar en nombre de la producción está más allá de nuestras dimensiones mentales. O debería de estarlo.

319. Aral

350. AralSupongo que alguno de los círculos del infierno de Dante se parecería a esto. La piedad y la rabia que despiertan los cadáveres de los otrora orgullosos y alegres pesqueros te bloquean. Varados en medio de una arena envenenada que un día fue el lecho marino. Parece que te miran, que te preguntan qué ha pasado y por qué. Que dónde se han ido el agua y las olas y las mareas. Por qué hay polvo seco donde había brisa y por qué se muere la gente al respirar.

315. Aral

Estar allí dentro despierta algo negro y terrible que todos tenemos dentro. En cierta manera ese paisaje nos es familiar. Ya hemos estado aquí antes. Un parque temático soledades no deseadas, de teléfonos que no suenan, de futuros muertos, sin ilusión alguna, de vidas que pesan y no se acaban nunca. Como el sol en el Aral; implacable, sin horizonte que lo cobije y sin más sentido que el dolor.

345. Aral

Existe una retorcida belleza en esta obra cumbre de la muerte.

Tashkent. Recuerdos de la U.R.S.S.

Publicado en Mochileros el 17 Septiembre 2009 por rafademencia

Viviendas en TashkentLa capital de Uzbekistán, la ciudad de piedra no es para muchos viajeros más que la hermana grande, hacendosa y funcional de Samarkanda y Bukhara. Pero Tashkent es una metrópolis en un sentido muy diferente al occidental. La mezcla de razas es turbadora, excesiva. Un reflejo de la artificialidad de las fronteras de todos estos estados donde los pueblos solo han sido dueños de la tierra que pisaban más allá de su origen étnico. La era roja convirtió a Tashkent en la referencia urbana de Asia central, el punto donde se cruzaban nómadas, viajeros e invasores con el mestizaje local, ya de por sí desmedido.

Plaza

Tashkent es un ciudad espaciosa, trufada de zonas verdes. Está llena de barrios obreros de estilo soviético, pero tienen personalidad, alegría. En cada uno hay un diseño diferente, fachadas decoradas, colores, ornamentos en las ventanas. 45. TashkentUrbanismo dirigido, horizontal y amable, pero también ajeno a los usos locales hasta entonces. No deja de ser algo absurdo encontrar esos mismos modelos de distribución del espacio en Europa oriental, cuando el clima pide calles estrechas para proteger a la gente del sol o del frío. Aún con todas sus contradicciones, el socialismo le dio a esta ciudad un nivel de civilización y progreso más allá de lo que cualquiera de sus habitantes podría haber soñado jamás.

80. TashkentHay un ejemplo muy visible de la intención del socialismo de llevar el poder de arriba a abajo, a la base. El lujo concentrado antaño en palacios y catedrales (que aquí no había), desapareció. Entonces lo llevaron abajo y más abajo, al metro. Cada estación es un museo imposible y perfecto. Todos distintos. Todas las vanguardias, lo más excelso de la producción artística soviética se quedaba en el metro. Allí están los cosmonautas, los héroes de los niños de una generación, los científicos, los artistas, los soldados, la historia, las conquistas, las cosechas.

74. TashkentTashkent tiene tres centros y tres cabezas. El centro antiguo, en Chorsu; barrio de calles estrechas y mezquitas donde se venden samsas en carritos de bebé de los años 50. El centro soviético, monumental, perfecto, armonioso, con parques tomados por libreros y niños jugando en las fuentes. El centro moderno, mirando a occidente, de bancos y hoteles de lujo, donde la gente sólo transita. Pero ni aún aquí se encuentra un McDonald’s o un Starbucks.

6. Tashkent

Los viejos Ladas comparten las enormes avenidas con los nuevos turismos coreanos. Las tuberías de gas y agua pasan sobre las calles en arcos absurdos. Bancos de niebla con olor a shashlik y cilantro. Hiyabs y minifaldas. En la plaza de los Cosmonautas la chavalería intenta un nuevo truco sobre sus monopatines bajo la mirada de los conquistadores de las estrellas.

Gazpacho ®

Publicado en Rabias el 1 Septiembre 2009 por rafademencia

Mira tú, vaya teletipo, una cosilla de estas idiotas e irreverentes que nos puede salvar cinco minutos de un telediario tipo de Antena3 o Tele5. Pues resulta que a alguien se le ha ocurrido registrar a su nombre la receta del gazpacho. Ja, ja, ja,… ¡qué país, el salero que tiene la gente!

GazpachoPero hete aquí que a una multinacional de la alimentación (piense Vd. en Nestlé o en Coca-Cola) se le ocurre comprarle la patente la friqui aquel. Esto pasa desapercibido. Un par de años después, no hay programa de salud o suplemento dominical que deje de cantar las bondades del gazpacho, sin saber nadie muy bien por qué, así de repente, asociando a la famosa sopa fría andaluza la vitalidad de los Reyes Católicos para culminar la reconquista o las preclaras ideas de los filósofos griegos. Y de repente la multinacional de turno dice que, como son ellos los propietarios del nombre, el resto de empresas no pueden llamar gazpacho al gazpacho que comercializan. Bueno, cosillas de la propiedad intelectual. Con llamarlo “Gazpi” o “Zpach” sigue la cosa.

El siguiente paso es previsible; la multinacional de turno denuncia a sus competidores con el argumento de que sus productos son imitaciones, copias descaradas de su producto. Una campaña mediática bien proporcionada convence a los libres consumidores de que aquel que quiera comer gazpacho no puede financiar a aquellos que hacen trampa y venden como gazpacho aquello que no lo es.

tomatesPero la irreverencia del personal con la propiedad intelectual es asombrosa; siguen haciéndolo en casa aprovechándose de que la receta es pública. El estado se pone manos a la obra y, en aras de mantener el derecho de la industria a la explotación de sus patentes y sus beneficios, grava con un impuesto especial tomates, pepinos, cebollas y ajos; pues su uso para producir gazpacho es potencialmente peligroso para los intereses de la libertad de empresa. Se producen revueltas entre los agricultores que necesitan de la intervención de la fuerzas del orden y acaban con los bombardeos de las riberas de varios ríos marroquíes y de la huerta murciana. Pero el desafío a la democracia y el libre mercado no cesa y algunos “grupos organizados de hortoterroristas” se dedican a plantar ellos mismos tomates, pepinos y cebollas sin control alguno de la administración. Los liberal-demócratas de la oposición acusan al gobierno de turno social-liberal de no haber implantado a tiempo el uso exclusivo de semillas transgénicas de estas hortalizas, que tantos puestos de trabajo habrían creado y hubieran ahorrado la necesaria intervención militar contra los enemigos de la libertad. Un cuerpo específico de policía se dedica a buscar y destruir estas huertas ilegales y poner ante la justicia a los criminales responsables.

antiterroristasOrganizaciones ecologistas y partidos políticos que se oponen a las medidas son ilegalizados y los vegetarianos pasan a ser potenciales delincuentes… el “entorno”, los definen los medios. Mientras, en Brasil, se deforestan millones de hectáreas del Amazonas para cultivos extensivos de tomates y cebollas. Los agricultores locales se suicidan en masa y la demanda de gazpacho no cesa de crecer al calor de las más delirantes y desproporcionadas técnicas publicitarias. Gazpacho es vida, es libertad, es juventud, es salud.

Ahora ya es tarde para el gazpacho. Esperemos que nunca pase nada parecido con la música, la soja, determinadas ideas políticas, la marihuana, el petroleo o el agua. El sistema no puede estar tan loco ¿o sí?